miércoles, 20 de agosto de 2014

los martes por la Ventanita

Creo que es público que hago análisis. Siempre hablo de eso, en persona y en los post. No tengo dudas...pero ayer me reía solo porque siempre escribo los martes o los miércoles, últimamente. Siempre que salgo del diván, voy a algún lugar y por esas cosas de la culpa/angustia/felicidad/enojo/orgullo/satisfacción/neurosis termino comiendo helado, caminando por la calle.
Ayer me había comprometido con una amiga a ir a un seminario sobre federalismo. Salí de terapia y le mandé un mensaje, suspendiendo mi presencia. Pero por los motivos antes descritos, terminé yendo. Crucé Libertador, crucé Alcorta y me subí al 130. No tenía ganas de leer, me puse música. Me bajé en el barrio River, porque iba al nuevo edificio de Di Tella. Cuando me bajo del colectivo, con el sol pegándome en la cara, veo una presencia divina: una heladería que me recomendaron muchas veces y que nunca había ido. La Ventanita. Confitería y heladería.
Entro decidido a comer helado, veo sandwich de miga- ya conocida pasión- y empiezo a dudar. No tengo mucho tiempo- no tengo 50 minutos acostado- y cuando me preguntan qué quiero. Contento: helado. Uno mediano.
Le pido dulce de leche con nueces. Le pregunto: qué me recomendas. Me dice: es subjetivo. Pienso en mi charla con el analista de hace no más de media hora. Le digo, todo menos chocolate, me gusta. Me dice: avellanas o algo así. Veo el Tiramisú y le digo: dame Tiramisú. Salgo caminando. Como siempre, decido el lado equivocado para hacerlo. Siempre me prometí que seguiría la teoría de George Constanza en el capítulo "The Opposite" pero siempre lo recuerdo luego de tomar la decisión de para dónde ir. Camino de más, como diez cuadras. No me preocupa. Sé que tengo mi helado y media hora para llegar. El Dulce de Leche, suave. no muy bueno, no malo. no dulce, no cremoso en demasía. El Tiramisú, glorioso.
Llegué a la universidad. un poco más feliz. Mi amiga, me dice: estás deprimido? Caminas como si fuera que sí. Le digo: no, vengo colgado porque caminé mucho de más, comiendo helado.
No sé cuándo andaré por esa zona pero me debo probar los otros sabores. Lo bueno, al final, conocí esa heladería chiquita artesanal. Los sandwich de miga también los probaré!

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