domingo, 5 de agosto de 2012

La Nonna Bianca. Un San telmo borracho

Semanas de nuevo trabajo y de esperanzas. San Telmo, a diferencia de Soldati, me puede dar una satisfacción diaria. Escaparme en el medio del trabajo a comer un helado, pensar y volver. Días movidos, termino de trabajar y muchas veces necesito caminar por la calle, ir pensando, dejar de pensar y volver a pensar. Fui en busca de una heladería de San Telmo que me había recomendado y que alguna vez ya había probado. Los artículos del diario la venden como la heladería de los gustos raros, la que tiene mate cocido, entre ellos. El frío me invitaba a pensar en comprarme un café y sentarme a leer. Eso hace la gran mayoría de las personas cuando el ambiente es gélido. Yo no iba a abandonar mi idea. Testarudo y fanático del helado. Me dicen. Llego a la Nonna Bianca.
Me atiende la que debe ser Bianca porque era una Nonna que no llegaba al mostrador y mostraba poca movilidad. Ya no como cuartos (en la calle) pero había almorzado poco, tenía hambre y encima de todo, valía 15 pesos. Me parecía un pecado elegir otra cosa, entonces, compré un pote de ese tamaño. Acelerado como estoy, antes de depositar el ticket en el mostrador donde me esperaba el que me iba a servir, le dije, eperame un segundo que es muy difícil, antes que me diga nada. Mi ansiedad está a flor de piel, en un lado la  niego y no le doy permiso, en otros es moneda corriente.
El título del post incluye la palabra borracho. Tiene un sentido. Hay muchísimos gustos que contienen alcohol: cerveza, fernet, pisco con limón, clérico, vino, dulce de leche con ron, entre otros. Uno de ellos tengo pedir, es obligatorio para entender el gusto. Elijo el dulce de leche con ron y pasas.
Agrego mate cocido y chocolate nonna bianca (blanco con frutos rojos). Me da una cuchara, al verla le pido otra porque desconfío de ese plástico. Salgo caminando, abro la puerta, pruebo y se me rompe, entro a pedir otra por las dudas. Mirá si me quedo en la mitad de la calle con helado pero sin cuchara, pienso. el heladero estaba lejos, me da lástima pero se la pido a la Nonna, a quien obligo a moverse. Me lanza una mirada fulminante.
Me voy caminando, llevado por el cansancio hasta alguna parada del colectivo que esté cerca al momento de finalizar mi vicio. El primer encuentro es el dulce de leche. Mucha presencia del ron y poca del dulce. Me invadía en cada cucharada. No me encanta. Recuerdo que la última vez, me pedí lo mismo. Caí dos veces en el mismo pozo.
El mate cocido, es raro. Es mate cocido helado. Muy original y fidedigno. Espectacular para la persona que le gusta esa infusión. Yo no soy habitúe de ella, pero sigo comiendo porque me seduce.
El chocolate blanco, normal, una crema con poco cacao.
Recuerdo el motivo por el cual comí helado, recuerdo el motivo por el cual elegí un cuarto, recuerdo que pagué 15 pesos. Me pongo contento. Como el helado, caminando por la calle en un estado de absoluta contradicción; me gusta/ no me gusta; visto una campera de plumas/como helado por la calle con el helado en mano.


Contacto: Estados Unidos 425.  San Telmo.

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